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Historia

Historia de Almaraz

 

Los restos arqueológicos en las cercanías de la población indican que este lugar fue habitado desde la época neolítica por pueblos celtíberos (Cueva de Mingo el Moro), romanos (Torreón, Cuesta de la Ermita, Picatón), visigodos y árabes (topónimo Almaraz).

Muchos siglos debió estar habitado el enclave llamado popularmente “Cueva del Moro Mingo”y por otras fuentes “ Castro y castillo de Boxe “ en la actual dehesa de Valdobispo, zona arqueológica interesante, pues tuvo una gran actividad minera y metalúrgica como se ve en los ajuares funerarios y algunas galerías mineras, aparte de su famosa cueva que unas fuentes identifican como dolmen y otras como ciudadela de la Edad del Hierro. Persistió este enclave hasta la época romana y medieval.

Se ignora el nombre de la población romana, aunque autores señalan que fue la mansio Lama, otros la sitúan en otro lugar. Restos romanos hay tanto en el llano del Torreón como en la Cuesta de la Ermita. El hallazgo hace unos años de una mina de plata romana demuestra que la economía minera pudo ser una de las primeras actividades económicas de Almaraz. Restos de viviendas y la primitiva ermita de origen visigodo atestiguan el poblamiento continuado durante siglos de Almaraz. La necrópolis romana era tan amplia que partiendo desde el Torreón, zona de las higueras, llegaba atravesando la antigua carretera nacional hasta la calle principal de Almaraz, donde se hallaron lápidas.

Los datos escritos sobre Almaraz son de época medieval, de la llamada reconquista de esta zona árabe por los Cristianos. Estos datos se encuentran en el archivo de los Duques de Frías, sito en el castillo de Montemayor, en Córdoba, que recoge entre otros documentos los referidos a la Casa Condal de Oropesa (familia de la rama de los Álvarez de Toledo), que por matrimonio enlazó con los Condes de Deleitosa, señores de Almaraz y Belvís (familias Almaraz, Bote y Monroy) y hacen referencia a la constitución del señorío de Almaraz, genealogía de la familia, hechos y luchas.

El rey Fernando III el Santo ya otorgó Almaraz a una prima hermana, Beatriz Alfonso, el 3 de agosto de 1220, pero fue en diciembre de 1343 cuando el señorío se otorgó a Juan Alfonso Gómez que tomó como apellido para sí y sus descendientes Almaraz. Su hijo Blasco Gómez de Almaraz crea el mayorazgo de Almaraz que el rey Enrique III confirmó el 12 de marzo de 1393 o 95 a Diego Gómez de Almaraz. Grandes servicios de armas prestaron los señores de Almaraz a la monarquía castellana, sobre todo en la toma de plazas andaluzas. Juan Alfonso de Almaraz casó con Teresa Fernández del Bote, señora de Belvís, Deleitosa y otros lugares. La topografía de la comarca donde se asienta Almaraz, Campo Arañuelo, según unos autores quiere decir “campo del ladrón” y hace referencia a las correrías de la familia de los Golfines, bandidos de origen francés que operaban robando ganados en la zona y que serían ennoblecidos más tarde fundando solares en Cáceres. El origen de Belvís fue como fortaleza para defenderse de tal familia. En esta época se entabla una lucha fratricida entre la familia Almaraz y la de Monroy, señores de Monroy, Valverde y otros lugares. Ambas familias tenían sus casas en Plasencia. Blasco Gómez de Almaraz cayó en una escaramuza y su hijo Diego mató a Fernán Pérez de Monroy, pero un enlace entre Isabel de Monroy, hija de Diego y Hernán Rodríguez de Monroy, nieto de Fernán Pérez de Monroy acabó con las hostilidades y la unión de las dos casas, Almaraz y Monroy, que a la siguiente generación volvió a dividirse en dos ramas, ya con el apellido Monroy ambas.

Miembros destacados serían Hernando de Monroy, el gigante, señor de Almaraz, Belvís y Deleitosa, su hermano Alonso de Monroy, clavero de la Orden de Alcántara y el primo de ambos, Hernando de Monroy, el Bezudo, todos ellos famosos por su estatura, fortaleza legendaria y hechos de armas en el reinado de los Reyes Católicos y las guerras civiles que sostuvieron estos con la Beltraneja.

En el siglo XVI, 1520, el señorío de Almaraz y Belvís se otorgó como condado de Deleitosa que por enlace recayó en los Condes de Oropesa, Marqueses de Jarandilla. A finales del XVIII estos condados formaban parte de la Casa Ducal de Alba, cuya última representante fue la famosa M.ª del Pilar Teresa Cayetana de Silva y Álvarez de Toledo, musa y protectora de Goya. Al morir sin descendencia los títulos de la Casa de Oropesa pasaron a los Duques de Frías a principios del XIX.

Poco sabemos de la primitiva población medieval y su ubicación, pues la iglesia se construye en el siglo XVI y a su alrededor está el callejero antiguo. Cerca se encuentra el rollo o picota, hoy en la plaza principal, pero que en la Edad Media se situaba en las afueras. Todo esto hace pensar que posiblemente la población original estuviera situada junto al castillo y después hubiera un traslado a la zona actual. Hubo una primitiva ermita de origen visigodo situada en un altozano, luego ermita de Rocamador, destruida en el siglo XIX.

La iglesia de San Andrés fue edificada en el segundo cuarto del siglo XVI, siendo obispo de Plasencia Gutiérrez de Vargas y Carvajal, ilustre representante del Renacimiento en las tierras del norte de Extremadura y equiparable a los obispos de la familia Fonseca en Salamanca. Hombre de orígenes madrileños y placentinos, hijo de Francisco de Vargas, personaje relevante en el reinado de los Reyes Católicos y de Carlos I. Varias iglesias y puentes de la zona atestiguan su afán constructor. Descendiente suya fue la escritora Luisa de Carvajal que nació en Jaraicejo, lugar donde murió el obispo. Por esa época se edificó el puente de Albalat, llamado a veces de Almaraz, obra de capital importancia para las comunicaciones de la época, pues hasta ese siglo el paso por el Tajo se hacía a través de barcas.

Almaraz estaba situado en el camino real que comunicaba Madrid y Portugal, ruta que en los siglos XVI y XVII conocería eventos como contactos reales o paso de tropas en las diferentes guerras con Portugal.

De la época de la conquista de América nos consta que algunos almaraceños participaron en la colonización y evangelización de los territorios de ultramar. Así Fray Marcos de San Andrés y Fray José de Jesús, misioneros en Filipinas en el XVII, Fray Juan de Almaraz obispo de Paraguay o Diego de Almaraz religioso en México.

Diferentes textos del XVIII nos hablan de Almaraz. El geógrafo Tomás López visitó la villa en 1798, al igual que el magistrado o visitador Melchor Basadré en 1791. Ambos dicen que Almaraz tenía mesón, hospital de pobres y plaza de toros, hoy desaparecidos. El segundo habla del abandono de caminos, de la falta de puentes en los arroyos, inexistencia de médico, maestro o cementerio. En este siglo, en 1723, se entabla un pleito entre el Conde de Oropesa y la villa de Almaraz por la propiedad del prado anexo al castillo. Estos pleitos abundaron en Extremadura como consecuencia de los límites imprecisos entre señorío jurisdiccional y territorial y en la mayoría de los casos como sucedió en Almaraz la ley daba la razón a los señores.

Por su situación geográfica la población debió sufrir el paso de tropas en la guerra con Portugal en el siglo XVII y sobre todo en la guerra de Independencia a principios del XIX. Estas guerras conllevaban a los pueblos tributos, levas forzosas de mozos y alojamientos de tropas que agobiaban a sus habitantes, ya mermados sus recursos económicos por el sistema de propiedad del Antiguo Régimen.

En 1809 tuvo lugar una batalla en las cercanías de Almaraz en dirección hacia el puente de Albalat y el puerto de Miravete. Durante meses la comarca estuvo ocupada por miles de soldados franceses, por lo que Almaraz como otros pueblos tuvieron que ser abandonados y sus habitantes refugiarse en los montes. Hay datos de que Casatejada fue saqueada y su iglesia quemada. De Almaraz nada escrito hay, pero como parte de la iglesia fue destruida en esos años y desapareció el archivo municipal anterior a la guerra, Almaraz debió de padecer saqueo por parte de los franceses.

Las consecuencias de la guerra de Independencia debieron ser nefastas para Almaraz y dejaron secuelas durante todo el siglo XIX. Los documentos hablan del castillo que ya no existía, de varias obras en la iglesia y su mal estado, de la ruina de su ermita, del puente destruido. A esto hay que añadir las distintas guerras civiles del XIX, guerras carlistas, que hicieron hasta peligroso viajar por estas latitudes, tratándose de un camino real. El escritor Blanco White en uno de sus libros nos cuenta el temor que sintió al pasar por la zona ante las cuadrillas de salteadores.

El cambio de propiedad que se produjo en el XIX en el sistema agrario no influyó para nada en la población. Como consecuencia de la desaparición de los mayorazgos, los bienes hasta entonces indivisibles, pudieron ser repartidos y vendidos. El término de Almaraz, hasta ahora propiedad de la Casa Ducal de Frías, fue enajenado y pasó una parte al marqués de la Romana, familia de origen mallorquín, y de la cual un miembro destacado, fue un militar en tiempos de la guerra con los franceses destinado en el norte de Europa; el resto quedó en manos de una familia de la burguesía cacereña, los Sánchez Breña. Otra familia, enriquecida en las colonias americanas, los Comillas-Güell, adquirieron patrimonio aquí y en toda la comarca. Las dos primeras familias influyeron tanto en el pueblo que a principios del siglo XX los candidatos en las elecciones eran por el partido conservador el marqués de la Romana, con un antepasado reciente de raigambre carlista y por el partido liberal un miembro de la familia Sánchez Breña.

A mediados y finales del XIX la desamortización de bienes rústicos también afectó a Almaraz. Existía una dehesa boyal en el pueblo, actual Dehesilla, y se procedió a su venta. No sabemos cuánto influyó a la larga en la economía local esta privatización de un bien público. Nos consta que en su mayor parte benefició a vecinos acaudalados, pero también familias humildes adquirieron lotes. Lo que sí es cierto es que por esta época comienza una gran emigración de familias hacia Argentina y Brasil, sobre todo en las dos primeras décadas del siglo.

Lo poco que se conserva del archivo municipal, posterior a la guerra de Independencia nos indica que las mociones de censura como denominamos hoy eran habituales en esa época de la Restauración.

En los años 20 otra emigración se produce con destino a Francia.

Durante la II República algunas tierras propiedad del marqués de la Romana fueron ocupadas por jornaleros, siendo encarcelados algunos de sus participantes. Otras tierras, propiedad de los Comillas-Güell fueron distribuidas a vecinos dentro de la política de reforma agraria que se desarrolló en esos años. Esta colonización persistió hasta los años 60 en que un desafortunado plan de adaptación de ganado argentino en esas mismas tierras, provocó la venta de la dehesa Torrejón a una familia de la burguesía madrileña, los Lapique.

En los primeros días de la guerra civil del 36 Almaraz fue ocupada por las tropas nacionales con efectivos de legionarios y marroquíes, que durante semanas acamparon principalmente en el interior de la iglesia y en el palacio del marqués de la Romana. La población sufrió bombardeos desde el castillo y pueblo de Belvís por parte de los republicanos donde no hubo víctimas, pero teniendo que evacuar el pueblo hacia la zona del Arrocampo para buscar protección.

La represión posterior sobre políticos y simpatizantes del bando republicano originó una veintena de muertos y desaparecidos, entre ellos el alcalde Alejandro Francisco de la Puente Pérez. Un vecino fue víctima de las checas de Madrid.

En la postguerra hubo partidas de maquis en los alrededores, produciéndose un secuestro de dos niños del pueblo con petición de rescate, que finalizó con la detención de los autores y la muerte de un maqui.

De la segunda mitad del siglo XX hay que destacar que dos grandes proyectos industriales, el embalse de Valdecañas y la central nuclear de Almaraz, afectaron positivamente a la vida económica y demográfica de Almaraz. Entre 1957, fecha de comienzo de la presa de Valdecañas hasta 1965, Almaraz duplica su población, que se había mantenido en 1000 habitantes durante todo el siglo, hasta alcanzar los 2000. Intermedio otro período de emigración hacia Madrid, País Vasco y Cataluña sobre todo, ya que hacia Europa y Australia salen pocas familias. La población cae hasta los 900 habitantes en los primeros años 70. A partir de 1973 comienzan las obras de la central nuclear, que en ciertos momentos albergó hasta 5000 puestos de trabajo. En la década de los años 80 se inició su funcionamiento.

En los últimos años, una industria de material hospitalario, una fábrica de cartonaje o la apertura de un matadero municipal, forman parte de la actividad económica de Almaraz, junto a unos servicios como un juzgado, ambulatorio médico, guardería, cuartel de la guardia civil, casa de cultura, piscina, instalaciones deportivas o la apertura de una residencia de ancianos entre otros.

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